reforma integral en vivienda situada en el monte ulia

Los puentes, la tenue iluminación de las farolas, les bouquinistes, el dibujo que traza el río, las mansardas en los tejados… es París. La ciudad de la luz, la ciudad de la bohemia.

Y una referencia para nuestra clienta, casada con un francés, y que actualmente vive en la capital gala con su marido y sus dos hijos. Es un dato importante porque ese estilo típicamente parisino lo vamos a trasladar a esta otra casa que está en la falda del monte Ulía, en la travesía de Rodil. De los tejados de París, a los de otra ciudad de clara inspiración francesa como es San Sebastián.

vista de los tejados de san sebastián desde el monte ulia

Vista aérea del Monte Ulía de San Sebastián | Foto Vía www.sansebastian.ociogo.com

No verá el Sena, ni la Tour Eiffel pero podrá contemplar la playa de la Zurriola a sus pies. No vivirá en una buhardilla sobre las calles de Montparnasse pero sí lo hará sobre el barrio de Gros.

La casa es amplia, tiene luz natural y los techos son altos. Ofrece muchas y muy buenas posibilidades. Ya hemos comenzado las obras, y a medida que avanzamos con la reforma integral, la casa nos va desvelando todo su potencial. Y eso nos gusta.

estado actual de la vivienda antes de la reforma integral

Estado actual de la vivienda.

La vivienda está en la última planta. Tiene estructura de hormigón y techos inclinados en el salón y la cocina. Hemos derribado el falso techo para ganar en altura, como en las casas de los más antiguos barrios de París.

La tarima de pinotea ancha que tiene actualmente la casa vamos a mantenerla sin duda. Es un matiz más para recrear ese espíritu parisino y bohemio que queremos conseguir. Es el típico gusto francés por restaurar muebles y materiales, dándoles una nueva oportunidad.

propuesta del salón y cocina todo unidococina americana con isla

Cuando tengamos terminada esta reforma te la enseñaremos en el blog. Mientras tanto puedes seguir la evolución de nuestra obra en nuestro perfil de Instagram @etxeandco y ver cómo vamos transformando esta antigua casa en un precioso piso de inspiración parisina.

Así que, por ahora, solo nos queda despedimos, y ¡cómo no!, vamos a hacerlo a la francesa.

À bientòt!
(¡Hasta pronto!)

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