La ubicación de esta vivienda es impresionante, con vistas espectaculares a la Zurriola que pedían a gritos ser parte esencial del proyecto. Sin embargo, el reto estaba en las vigas de hormigón, que marcaban el dibujo de la casa y requerían un planteamiento inteligente.

 

Queríamos una vivienda que respirase amplitud y confort para una familia de cinco, diferenciando claramente una zona de día luminosa, con las vistas como protagonistas, y una zona de noche más resguardada y práctica.

 

Bajo este prisma, creamos un gran espacio de día que invita a quedarse: cocina con isla imponente, comedor, salón y un mirador pensado casi como un rincón de lectura y contemplación, donde sentarte a mirar el mar durante horas.

 

El resto de la vivienda se adaptó a las necesidades de la familia, con cuatro habitaciones, un despacho independiente y zonas de office, lavado y despensa, que facilitan la vida diaria. La habitación principal, en suite, se diseñó con un baño dividido en tres ambientes: lavabo y bañera, inodoro y ducha, para ofrecer comodidad y funcionalidad sin renunciar a la elegancia.

 

En todo el pasillo, las puertas paneladas y ocultas en madera de roble natural aportan calidez y continuidad, manteniendo la serenidad en todo el conjunto.

 

Una reforma integral que demuestra que con una visión clara y un buen diseño, es posible crear un hogar funcional y acogedor, capaz de aprovechar al máximo su privilegiado entorno.