
Esta vivienda de la calle San Marcial, con estructura de madera y 143 m² de planta, estaba segregada en dos partes: una consulta médica y una vivienda. Un espacio lleno de posibilidades, pero también con retos a resolver.
La familia que iba a vivir en ella necesitaba cuatro habitaciones, y el espacio disponible requería mucho ingenio para conseguirlo. Por eso planteamos un recibidor que pudiera convertirse en una cuarta habitación de invitados, un espacio que en el día a día funcionara como un recibidor amplio y acogedor, pero que, mediante cierres correderos, se transformara en un dormitorio extra cuando fuera necesario.
Bajo ese prisma, diseñamos una zona de día con cocina, salón y comedor a la que dimos un estilo clásico con carácter afrancesado. El centro neurálgico de la vivienda es, sin duda, la cocina y el salón, acompañados de un office que facilita el día a día sin quitar espacio a las zonas principales.
Además, utilizamos el color y las molduras para unificar la zona de cocina y salón, creando continuidad y serenidad en todo el espacio. Jugamos con materiales nobles, como la madera, para aportar calidez, dejando la estructura vista en el salón para mantener el encanto original de la vivienda y la hemos adornado con una chimenea en mármol calacatta viola.
La habitación principal se diseñó en suite, con vestidor incorporado, separando los ambientes con una elegante celosía de lamas de madera que aporta funcionalidad y le da un toque diferente.



