bombones de mendaro

El chocolate es adictivo. Esto no lo dice sólo la mera observación, sino también las investigaciones que han demostrado que comer chocolate produce endorfinas en el cerebro, las sustancias químicas que nos hacen sentir bien.

El conquistador Hernán Cortés introdujo el fruto del árbol de cacao en España en 1519, después de su expedición a México. En aquellos viajes iban muchos marineros y aventureros vascos, lo que permitió que esta delicia gastronómica arraigara con fuerza en Euskadi, y sobre todo en Gipuzkoa.

Hay varios obradores guipuzcoanos que representan muy bien esta antigua tradición, pero hay dos lugares chocolateros por excelencia: Mendaro y Tolosa.

chocolates de mendaro proceso artesano

En Mendaro, la historia del chocolate coincide con la historia de la familia Saint-Gerons, que lleva fabricando este manjar desde 1850. El tatarabuelo, Juan María SaintGerons, vendía productos de ultramar como azúcar o cacao y pensó en producir chocolate aprovechando que ya tenía la materia prima. Se puso a ello en la misma casa en la que está el viejo molino que hoy se puede visitar. Si te apetece conocer la historia de esa familia y degustar un chocolate increíble, no dejes de ir.

chocolate artesano de mendaro

Bombones artesanos de Chocolates de Mendaro.

turron artesano de gorrotxategui tolosa

Turrón artesano Gorrotxategi.

Y en Tolosa está el Museo Gorrotxategi, donde, de la mano de la conocidísima saga de confiteros que comenzó en 1925 y sigue hoy en la élite, se recoge toda la evolución del oficio confitero, pastelero y chocolatero.

Solo hay una cosa más placentera que una vivienda hecha totalmente a tu gusto. Tomar un buen chocolate guipuzcoano en una vivienda hecha totalmente a tu gusto. Llámanos, pruébalo y verás qué rico.

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