Reformar una vivienda de 250 metros y crear un piso de revista no es algo muy complicado. Es cuestión de dinero. Obviamente también de gusto, pero eso se presupone en este negocio porque si no estás muerto.

 

Lo difícil de verdad es convertir un piso pequeño y antiguo, con lo que ello implica, es un lugar donde todos desearíamos vivir. Es siempre un reto que aporta muchas satisfacciones.

 

Un ejemplo de esto es una reforma integral que realizamos junto al río Urumea en San Sebastián. Un pequeño y vetusto piso de 63 metros con 2 habitaciones, cocina, salón y pasillos. Todo espacios cerrados que lo hacían parecer más pequeño.

 

 

Estudiamos muchas alternativas diferentes y al final dimos con una muy buena solución. Modificamos tabiques para abrir visualmente el espacio desde la entrada de la casa permitiendo ver desde el hall tanto la cocina como el salón, lo que da una sensación de amplitud mucho mayor.

 

Asimismo valoramos diferentes tipos de cerramiento, para que la visión fuera buena desde cualquier lugar pero los espacios estuvieran físicamente separados, y nos decantamos por la madera. Un material que también utilizamos para diseñar una estantería en la entrada, que le da al piso un toque especial, y que rematamos con tubos de fontanería que le dan un toque industrial que combina perfectamente con un papel de pared muy llamativo.

 

Cómo convertir un piso antiguo de 60 metros en una casa de diseño.

 

En la habitación principal teníamos un problema: un pilar en la zona del cabecero que no permitía colocar mesillas a los lados de la cama. Lo solucionamos con un cabecero de pladur con nichos asimétricos que hacen la función de mesillas.

 

El resultado salta a la vista. De un piso antiguo, cerrado, con poca visión y sensación de falta de espacio, pasamos a un espacio amplio y moderno donde a cada problema que nos encontramos lo combatimos con una solución creativa. La prueba fehaciente de que cualquier piso, por mal construido que esté, es susceptible de convertirse en un hogar moderno y acogedor.

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